El viernes pasado tuve el regalo de vivir el ahora, cuando llegué a casa recibí otra sorpresa, un libro que se titula "vivir adrede". No sabía que iba a ser el preámbulo de la despedida de esta vida de mi escritor favorito, Mario Benedetti. Esta mañana amanecí con la noticia, y como si fuese un familiar, dos lágrimas corrieron por mis mejillas, como si me hubiese pillado por sorpresa, con sus 88 años y los 3 o 4 ingresos hospitalarios que ha tenido este año. Una cree que los genios han de ser eternos, como lo son sus escritos. Descansa ya de tanto viaje, de tantos exilios y desexilios, que el reencuentro con Luz, tu compañera en esta vida haya sido luminoso. Como homenaje trascribo uno de tus escritos de este libro que me regalaron el viernes pasado.
40. Estan empero.
Los que no están, están empero. Cayeron como vamos a caer en nuestra noche. La leve eternidad ya les protege. Quedaron sus palabras, escritas o escuchadas, sus gestos de alegría, sus odas de amargura. Sus manos que aún dialogan a veces con mis manos.
El cielo que ellos vieron me está viendo, celeste. El mundo nos rodea, con ellos o sin ellos. Faltaron en el júbilo, cuando todos lloramos. Faltaron en la pena, cuando todos cantamos.
Si percibo en mi espalda algún abrazo, pienso que pueden ser. Pero no son. Están empero.
Quisiera introducirme en sus ausencias y preguntarles todo: qué se llevaron, qué dejaron. No es bueno convivir con el vacío.
El pasado, colmado de sus rostros, nos castiga y nos apremia. Reparte sus consejos, sus reproches. La memoria los junta. Y algo que vale: los que se fueron vuelven en los sueños. Bienvenidos.
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lunes, 18 de mayo de 2009
viernes, 28 de marzo de 2008
ATREVIMIENTOS
A veces uno se sorprende a sí mismo y de manera agradable, a veces uno se atreve a hacer cosas que no suele hacer. Os voy a comentar algo que me ocurrió el otro día, después de unos días fuera llegué a casa y vi que tenía un montón de plátanos en su punto álgido de la existencia, ya sabéis, en ese momento en el que pasan a ser marrones, y más que una fruta parece miel, y como no me gusta tirar comida hice un bizcocho de plátano...receta sencilla, que hace poco aprendí y que da buenos resultados (podéis ir al link de recetas vegetarianas que encontraréis en el lado derecho de la página). También puedo hacer como en la novela, "como agua para chocolate" y explicar la receta como excusa para contar la historia. Sí eso voy a hacer.
Se cogen dos tazas de harina, se le añade tres cuartos de taza de azúcar moreno, una cucharadita rasa de bicarbonato, un tercio de cucharadita de sal, y media taza de aceite. Se mezcla todo hasta formar una masa, la mejor manera con las manos (previamente se han lavado muy bien). Mientras estás haciendo todo eso, tienes que cantar y pensar en cosas bonitas y agradables, tienes que sentirte agradecida por tener todos esos alimentos disponibles en ese momento, y tienes que disfrutar como un niño amasando... Tan importante o más que los productos mencionados en la receta es el hecho de cantar, es la intención de saber que lo que se está preparando es algo con alto contenido en amor y alegría. Una vez hecho esto se cogen 5 plátanos maduros y se aplastan con un tenedor, cuando queda hecho una pasta se le añade a la masa que se ha preparado previamente y, volviendo a ser niña lo mezclas todo con las manos. Se puede mezclar con otros utensilios, si se va de manera adulta puede incluso parecer poco limpio, e incluso algo guarro, extrujar plátanos con las manos, pero si sacamos a nuestro niño interior podemos disfrutar bastante. Es imprescindible cantar, cantar canciones elevadas, si se puede el "hare Krishna", si esto te suena raro, cantar canciones alegres, bonitas, amorosas...Carlos Arguiñano sería un buen ejemplo. Una vez todo se ha mezclado y se ha introducido en su molde, nos lavamos bien las manos, porque la masa efectivamente se pega, vamos el plátano es así cuando se aplasta. El horno ha sido calentado previamente, pero en el momento en el que lo metemos bajamos la temperatura a 160º, ya que el plátano necesita su tiempo para cocerse. En 50 minutos tienes un bizcocho riquísimo. Se le pueden añadir nueces, que le da un sabor muy especial.
Seguí todos esos pasos y me dije: "¿Y ahora que hago con todo este bizcocho? Llega el verano y ya tengo algunos pantalones que no me entran como para comerme un bizcocho entero". Y en ese momento se me pasó una idea estúpida por la cabeza, "¿Por qué no lo partes y le llevas a tus vecinos?", y me contesté: "van a decir que estoy pirada, ¿qué hago?¿Me presento delante de sus casas y les digo que he cocinado para ellos? Eso no se hace hoy en día, si apenas los conozco". Mi diálogo interior terminó en ese momento, pero de repente escuché por la radio decir: "en esta vida hay que ser atrevido, hay que atreverse, si uno no se atreve luego no puede hablar porque no habla de la experiencia, todos son suposiciones...". Algo dentro de mí dijo: "¿Has visto? Tienes que hacerlo" y otra decía "¡pero qué corte!". Al final el angel bueno ganó al diablillo, generalmente los diablillos suelen dar malas ideas y los ángeles buenos suelen decir que no lo hagamos (cultura de importación americana), pero en este caso, el diablillo te dice que hagas casos de tus miedos y te quedes en casa, comiendote todo el bizcocho.
La verdad es que la mayoría de los vecinos a los que fui no estaban en casa, sólo pude ver a una erasmus francesa que me sonrió y dijo "merçi", y luego fui a casa de unos ancianos que me saludan por la escalera. Baltasar y Engracia. Llamé y al poco se escucha a alguien detrás de la puerta mirando por la mirilla, después empiezan a abrir los cerrojos, conté un total de cinco, y al final se asoman los dos juntos para ver qué delincuente estaba detrás de la puerta pues ese día no era el día en que su hija los visitaba:
YO:Buenas....es que he hecho un bizcocho y me he acordado de vosotros.-estaba entre avergonzada, disculpándome por llamar a su puerta, y sin no saber bien que decir. Engracia se emociona y me da un par de besos:
BALTASAR: Nena, ¿sabes que el año pasado me dio un ictus en la cabeza y no me funciona muy bien?.- Siempre dice lo mismo cuando te cruzas con él- espero morirme yo primero porque si me quedo solo no sé que va a ser de mí.
YO: Hombre, tiene a su hija...
ENGRACIA: Mi hija ya tiene bastante con lo que tiene en casa...
YO: Bueno, que les traía este bizcocho, no sé si les gustará pero yo lo he hecho con todo mi amor y cantando.
ENGRACIA: ¡Cómo yo! ¡Qué graciosa!
BALTASAR: Cuando comas higos secos, no les saques los pezones que aquí, nos lo comemos a montones.
YO: Pero si eso lo cantamos en mi casa por navidad.
BALTASAR Y YO CANTANDO A DUO: Y sácalos pronto, si lo has de sacar, que tenemos prisa y vamos a marchar- Y los tres riendo
ENGRACIA: A este hombre le da a veces por unas cosas.
YO: Bueno, me tengo que ir, ya saben que si necesitan algo estoy en el cuarto.
ENGRACIA: Gracias, nena, aquí tienes tu casa.
Salí a la calle pensando que ese simple gesto le habría alegrado la mañana a esa pareja, le había roto al monotonía y a mí también. Y que luego comerían un trozo de aquel bizcocho que había hecho con tanto cariño. Al llegar a casa por la tarde había un olor a flores, no me lo imaginé, olía a flores, como si alguien hubiera cubierto mi casa con pétalos, y me vino una sonrisa, porque pensé que mi atrevimiento había traído una bendición a mi hogar. Y que era el momento de ser más loca, y de atreverme a hacer lo que mi corazón me dictara, en definitiva, atreverme a vivir.
Se cogen dos tazas de harina, se le añade tres cuartos de taza de azúcar moreno, una cucharadita rasa de bicarbonato, un tercio de cucharadita de sal, y media taza de aceite. Se mezcla todo hasta formar una masa, la mejor manera con las manos (previamente se han lavado muy bien). Mientras estás haciendo todo eso, tienes que cantar y pensar en cosas bonitas y agradables, tienes que sentirte agradecida por tener todos esos alimentos disponibles en ese momento, y tienes que disfrutar como un niño amasando... Tan importante o más que los productos mencionados en la receta es el hecho de cantar, es la intención de saber que lo que se está preparando es algo con alto contenido en amor y alegría. Una vez hecho esto se cogen 5 plátanos maduros y se aplastan con un tenedor, cuando queda hecho una pasta se le añade a la masa que se ha preparado previamente y, volviendo a ser niña lo mezclas todo con las manos. Se puede mezclar con otros utensilios, si se va de manera adulta puede incluso parecer poco limpio, e incluso algo guarro, extrujar plátanos con las manos, pero si sacamos a nuestro niño interior podemos disfrutar bastante. Es imprescindible cantar, cantar canciones elevadas, si se puede el "hare Krishna", si esto te suena raro, cantar canciones alegres, bonitas, amorosas...Carlos Arguiñano sería un buen ejemplo. Una vez todo se ha mezclado y se ha introducido en su molde, nos lavamos bien las manos, porque la masa efectivamente se pega, vamos el plátano es así cuando se aplasta. El horno ha sido calentado previamente, pero en el momento en el que lo metemos bajamos la temperatura a 160º, ya que el plátano necesita su tiempo para cocerse. En 50 minutos tienes un bizcocho riquísimo. Se le pueden añadir nueces, que le da un sabor muy especial.
Seguí todos esos pasos y me dije: "¿Y ahora que hago con todo este bizcocho? Llega el verano y ya tengo algunos pantalones que no me entran como para comerme un bizcocho entero". Y en ese momento se me pasó una idea estúpida por la cabeza, "¿Por qué no lo partes y le llevas a tus vecinos?", y me contesté: "van a decir que estoy pirada, ¿qué hago?¿Me presento delante de sus casas y les digo que he cocinado para ellos? Eso no se hace hoy en día, si apenas los conozco". Mi diálogo interior terminó en ese momento, pero de repente escuché por la radio decir: "en esta vida hay que ser atrevido, hay que atreverse, si uno no se atreve luego no puede hablar porque no habla de la experiencia, todos son suposiciones...". Algo dentro de mí dijo: "¿Has visto? Tienes que hacerlo" y otra decía "¡pero qué corte!". Al final el angel bueno ganó al diablillo, generalmente los diablillos suelen dar malas ideas y los ángeles buenos suelen decir que no lo hagamos (cultura de importación americana), pero en este caso, el diablillo te dice que hagas casos de tus miedos y te quedes en casa, comiendote todo el bizcocho.
La verdad es que la mayoría de los vecinos a los que fui no estaban en casa, sólo pude ver a una erasmus francesa que me sonrió y dijo "merçi", y luego fui a casa de unos ancianos que me saludan por la escalera. Baltasar y Engracia. Llamé y al poco se escucha a alguien detrás de la puerta mirando por la mirilla, después empiezan a abrir los cerrojos, conté un total de cinco, y al final se asoman los dos juntos para ver qué delincuente estaba detrás de la puerta pues ese día no era el día en que su hija los visitaba:
YO:Buenas....es que he hecho un bizcocho y me he acordado de vosotros.-estaba entre avergonzada, disculpándome por llamar a su puerta, y sin no saber bien que decir. Engracia se emociona y me da un par de besos:
BALTASAR: Nena, ¿sabes que el año pasado me dio un ictus en la cabeza y no me funciona muy bien?.- Siempre dice lo mismo cuando te cruzas con él- espero morirme yo primero porque si me quedo solo no sé que va a ser de mí.
YO: Hombre, tiene a su hija...
ENGRACIA: Mi hija ya tiene bastante con lo que tiene en casa...
YO: Bueno, que les traía este bizcocho, no sé si les gustará pero yo lo he hecho con todo mi amor y cantando.
ENGRACIA: ¡Cómo yo! ¡Qué graciosa!
BALTASAR: Cuando comas higos secos, no les saques los pezones que aquí, nos lo comemos a montones.
YO: Pero si eso lo cantamos en mi casa por navidad.
BALTASAR Y YO CANTANDO A DUO: Y sácalos pronto, si lo has de sacar, que tenemos prisa y vamos a marchar- Y los tres riendo
ENGRACIA: A este hombre le da a veces por unas cosas.
YO: Bueno, me tengo que ir, ya saben que si necesitan algo estoy en el cuarto.
ENGRACIA: Gracias, nena, aquí tienes tu casa.
Salí a la calle pensando que ese simple gesto le habría alegrado la mañana a esa pareja, le había roto al monotonía y a mí también. Y que luego comerían un trozo de aquel bizcocho que había hecho con tanto cariño. Al llegar a casa por la tarde había un olor a flores, no me lo imaginé, olía a flores, como si alguien hubiera cubierto mi casa con pétalos, y me vino una sonrisa, porque pensé que mi atrevimiento había traído una bendición a mi hogar. Y que era el momento de ser más loca, y de atreverme a hacer lo que mi corazón me dictara, en definitiva, atreverme a vivir.
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mística o profana
lunes, 3 de marzo de 2008
LA VIDA SIGUE AUNQUE UNO NO ESTÉ
Después de un año volví a Barcelona. Volví por un proyecto relacionado con mi antiguo trabajo por lo que vi a mis antiguos compañeros. Fue una sensación extraña, volver después de un año a un sitio que has considerado tuyo durante tantos años. Todo era igual pero había cambiado, la vida sigue aunque tú no estés, y no cambia demasiado. Este comentario puede parecer egocéntrico, y lo es, pero es lo que yo sentí. Sentí que nunca me había ido, sentí que sólo había estado de vacaciones. Sentí que la última vez que estuve allí fue la semana anterior, tuve la sensación de que el tiempo no pasa, aunque pase el tiempo. Es extraño, pero nunca me consideré pertencer a ese lugar, nunca he sentido arraigo a ningún lugar, y sin embargo me invadió una melancolía, un no sentirse necesario, y una gran libertad también por eso mismo. También reencontré las miradas de viejos amigos, esas miradas de alegría sincera después de un año sin vernos.
El sábado a las 15:00 tenía mi tren de vuelta, esa mañana quedé con otra compañera del trabajo que al igual que yo lo había dejado, y me la encontré embarazada de 4 meses. Se había mudado a mi antiguo barrio, aproveché para pasear por mi antigua calle sintiendo ese sentimiento de pertenencia en la lejanía. Con esta amiga estuve varias horas poniéndonos al día, ella hablando del embarazo y de esa gran experiencia, y yo hablando de que ahora creo en Dios. A las 14:00 había quedado con un conocido en la estación para comer, y cuando me despedí de ella aún quedaba más de media hora para mi cita, con lo cual decidí volver a pasear yo sola por mi vieja calle. Y hubo una novedad, habían abierto una preciosa tienda llamada "pasaje a la India", y yo me dije,"a lo mejor tienen a la figura de krishna que he buscado todo este año en Alicante sin éxito". Entré y sólo habían figuras de Shiva y de Ganhesa, como en todos los sitios de estas características, y al fijarme bien había una figura de unos 20-30 cm (soy malísima con esto de los tamaños, y esto sé que da lugar a muchos chistes, pero es así), de bronce donde estaban Krishna y Radharani debajo del árbol de los deseos y sonriéndome. Viendo el precio me dije que no me lo podía permitir, por eso le dije a la chica que atendía la tienda si no habría alguna figura más pequeña (a menos tamaño, menos precio). Ella me dijo que no, pero que justo esa figura estaba a mitad de precio. No me lo podía creer, me los tenía que llevar. Me gustaría tener un vocabulario preciso para explicar lo que sintió mi corazón cuando decidí comprarlos. No lo puedo explicar. Puedo explicar que toda mi vida he soñado con encontrar ese hombre que me haga sentir la magia del verdadero amor, y en mi ilusión por encontrarlo siempre he creido que cuando nos miremos a los ojos sentiremos una emoción tan grande que no existirá la duda de habernos encontrado. Pues bien, en el momento de comprar las figuras me di cuenta de que yo no los había encontrado sino que ellas habían tenido la misericordia de permitirme que las encontrara, y cuando me di cuenta de eso sentí tanta emoción que no creo que si alguna vez me ocurra de encontrar al hombre de mi vida tal y como he explicado no sentiré tanta emoción que al encontrar a mis deidades.
Evidentemente este pensamiento es propio de una persona demente, con lo cual tuve que reprimir mi emoción, y con los ojos vidriosos pagar a aquella chica. Subir a mi tren, y dejar dentro de mi mochila a la figura en el asiento próximo al mío, por supuesto que con la cremallera abierta para poder ver a mis compañeros de viaje con mucha admiración y gratitud. Y la verdad que aunque pueda parecer tonto, doy las gracias de poder haberme emocionado así, porque en ese momento me sentí viva y feliz.
HARE KRISHNA
El sábado a las 15:00 tenía mi tren de vuelta, esa mañana quedé con otra compañera del trabajo que al igual que yo lo había dejado, y me la encontré embarazada de 4 meses. Se había mudado a mi antiguo barrio, aproveché para pasear por mi antigua calle sintiendo ese sentimiento de pertenencia en la lejanía. Con esta amiga estuve varias horas poniéndonos al día, ella hablando del embarazo y de esa gran experiencia, y yo hablando de que ahora creo en Dios. A las 14:00 había quedado con un conocido en la estación para comer, y cuando me despedí de ella aún quedaba más de media hora para mi cita, con lo cual decidí volver a pasear yo sola por mi vieja calle. Y hubo una novedad, habían abierto una preciosa tienda llamada "pasaje a la India", y yo me dije,"a lo mejor tienen a la figura de krishna que he buscado todo este año en Alicante sin éxito". Entré y sólo habían figuras de Shiva y de Ganhesa, como en todos los sitios de estas características, y al fijarme bien había una figura de unos 20-30 cm (soy malísima con esto de los tamaños, y esto sé que da lugar a muchos chistes, pero es así), de bronce donde estaban Krishna y Radharani debajo del árbol de los deseos y sonriéndome. Viendo el precio me dije que no me lo podía permitir, por eso le dije a la chica que atendía la tienda si no habría alguna figura más pequeña (a menos tamaño, menos precio). Ella me dijo que no, pero que justo esa figura estaba a mitad de precio. No me lo podía creer, me los tenía que llevar. Me gustaría tener un vocabulario preciso para explicar lo que sintió mi corazón cuando decidí comprarlos. No lo puedo explicar. Puedo explicar que toda mi vida he soñado con encontrar ese hombre que me haga sentir la magia del verdadero amor, y en mi ilusión por encontrarlo siempre he creido que cuando nos miremos a los ojos sentiremos una emoción tan grande que no existirá la duda de habernos encontrado. Pues bien, en el momento de comprar las figuras me di cuenta de que yo no los había encontrado sino que ellas habían tenido la misericordia de permitirme que las encontrara, y cuando me di cuenta de eso sentí tanta emoción que no creo que si alguna vez me ocurra de encontrar al hombre de mi vida tal y como he explicado no sentiré tanta emoción que al encontrar a mis deidades.
Evidentemente este pensamiento es propio de una persona demente, con lo cual tuve que reprimir mi emoción, y con los ojos vidriosos pagar a aquella chica. Subir a mi tren, y dejar dentro de mi mochila a la figura en el asiento próximo al mío, por supuesto que con la cremallera abierta para poder ver a mis compañeros de viaje con mucha admiración y gratitud. Y la verdad que aunque pueda parecer tonto, doy las gracias de poder haberme emocionado así, porque en ese momento me sentí viva y feliz.
HARE KRISHNA
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martes, 26 de febrero de 2008
Oráculo Canoso
Muchas veces te encuentras por la calle a personas extrañas, personas que se salen de la norma, personas que te hacen sentir que eres normal. Una de esas personas vive cerca del lugar donde trabajo, es un hombre mayor, calculo que debe tener 70 años, quizá más (soy muy mala para lo de las edades, yo misma siento que no supero los 18), su pelo es blanco y descuidado, siempre va con el mismo traje chaqueta de color marrón claro. Este hombre pasea siempre de arriba abajo por la misma calle sin más compañía que dos perros, también bastante viejecitos... Lo gracioso es que cuando te lo cruzas él siempre está hablando con sus perros, pero el mensaje está dirigido a todo el mundo. Es como un oráculo canoso, el mensaje está para quien quiera escucharlo. El mensaje de hoy, cual horóscopo de periódico o galletita de la suerte ha sido:
"Andad más rápido que la vida se pasa sin que te des cuenta, tenéis que aprovechar el regalo de la vida que os ha dado la naturaleza".
Ahí os dejo con eso, para qué más.
"Andad más rápido que la vida se pasa sin que te des cuenta, tenéis que aprovechar el regalo de la vida que os ha dado la naturaleza".
Ahí os dejo con eso, para qué más.
miércoles, 16 de enero de 2008
PAMELA ES POMELO
Pues al final se confirmaron mis sospechas.
Os pongo en antecedentes. Hace un par de días volví a casa por la noche, en mi calle había obras y al entrar a mi edificio me di cuenta de que habían afectado a la instalación eléctrica. Vivo en un cuarto sin ascensor y con entresuelo, como ha coincido con mi tercera intención de dejar de fumar (propósito de nuevo año que estoy cumpliendo hasta la fecha), no llevaba mechero y tuve que subir hasta casa a tientas. No me importó porque lo tomé como un juego, además, me dije, ahora puedo saber un poco qué es lo que siente un ciego. Bueno, después de 15 minutos, o eso me pareció a mí, llegué a la puerta de casa, busqué el juego de llaves, y con el dedo pulgar, índice y anular acaricié los surcos de las llaves para ver si reconocía las que correspondían a la puerta, y sí, la reconocí. Después, con la mano izquierda empecé a palmear la puerta hasta que llegué a la cerradura, y por último, lo más complicado, hacer coincider la llave con la ranura, al final tampoco fue tan difícil (otras veces de ciego etílico me he llegado a plantear dormir en la calle), en dos minutos pude finalizar el proceso. Bien, entré y afortunadamente había luz en el piso, pero se fue a la media hora, entonces como los obreros estaban intentando solucionar el problema,y como buena española, me fui a mirar cómo trabajan los demás.
Salí a la terracita, no hacía frío, me asomé por la barandilla y noté que algo me tocaba la pierna, miré y era Pam, mi conejita. Tan graciosa ella, le puse Pam porque me parecía que Pamela era un nombre de conejita, al menos de las de Playboy. Es una coneja muy dócil, pero me extrañó que viniera, porque generalmente espera a que te acerques, o te olisquea pero cuando te mueves sale corriendo, me extrañó que no se moviera, entonces con mi pie derecho empecé a tocarla, esperando que se fuera corriendo, pero lo que hizo fue empezar a jugar con mi pie. Me hizo mucha gracia, me senté en la tumbona para seguir jugando con ella y mi pie. Ella apoyó sus patitas delantera en mi pierna, y de repente empezó a hacer un movimiento muy extraño, como si quisiera...pero no podía ser, era una conejita, nada más regalármela le miré y no tenía huevecillos, ¿Por qué hacía eso? Volví a mirar en la oscuridad y no le vi nada. Pensé que la pobre conejita quería un macho.
Bueno, pues hoy llego, la acaricio, me la pongo en el regazo y de repente, cuando la levanto de las patitas delantera veo algo en lo que no me había fijado, algo alargado, y digo:"¡Dios, mi coneja tiene pilila!", pero ahí no acaba la cosa, miro mejor y veo que tenía dos de esas cosas alargadas. "¡Mi coneja tiene dos pililas!". Acto seguido me he ido a internet y he investigado un poco, y no, las cosas alargadas no son penes, son testículos (pero os prometo, no son redondos, no se parecen a los testículos de otro mamíferos... como son los de los perros y los gatos). En la página web de la Asociación Nacional de los amigos de los conejos (www.anacweb.com), sí, como lo oís, no soy la única loca que tiene un conejo como animal de compañía, explicaba que siendo gazapos, o sea crias, no se le distingue el sexo y es a partir del séptimo mes cuando es más fácil hacerlo, y que el pene es retactil, ahí explican donde está y cómo hacer para verlo, y efectivamente mi conejo tiene un pene. Así que desde este espacio hago una llamada pública a toda conejita en edad de merecer que quiera mantener un contacto carnal con un conejo guapo, de 8 meses, blanco y negro. Aviso, mi conejo sólo quiere sexo, que no nos vengan con responsabilidades, que todavía no tiene ni un año. Y bueno, estoy reconsiderando el nombre, creo que ahora en lugar de Pam (Pamela), le llamaré Pom (Pomelo).
Os pongo en antecedentes. Hace un par de días volví a casa por la noche, en mi calle había obras y al entrar a mi edificio me di cuenta de que habían afectado a la instalación eléctrica. Vivo en un cuarto sin ascensor y con entresuelo, como ha coincido con mi tercera intención de dejar de fumar (propósito de nuevo año que estoy cumpliendo hasta la fecha), no llevaba mechero y tuve que subir hasta casa a tientas. No me importó porque lo tomé como un juego, además, me dije, ahora puedo saber un poco qué es lo que siente un ciego. Bueno, después de 15 minutos, o eso me pareció a mí, llegué a la puerta de casa, busqué el juego de llaves, y con el dedo pulgar, índice y anular acaricié los surcos de las llaves para ver si reconocía las que correspondían a la puerta, y sí, la reconocí. Después, con la mano izquierda empecé a palmear la puerta hasta que llegué a la cerradura, y por último, lo más complicado, hacer coincider la llave con la ranura, al final tampoco fue tan difícil (otras veces de ciego etílico me he llegado a plantear dormir en la calle), en dos minutos pude finalizar el proceso. Bien, entré y afortunadamente había luz en el piso, pero se fue a la media hora, entonces como los obreros estaban intentando solucionar el problema,y como buena española, me fui a mirar cómo trabajan los demás.
Salí a la terracita, no hacía frío, me asomé por la barandilla y noté que algo me tocaba la pierna, miré y era Pam, mi conejita. Tan graciosa ella, le puse Pam porque me parecía que Pamela era un nombre de conejita, al menos de las de Playboy. Es una coneja muy dócil, pero me extrañó que viniera, porque generalmente espera a que te acerques, o te olisquea pero cuando te mueves sale corriendo, me extrañó que no se moviera, entonces con mi pie derecho empecé a tocarla, esperando que se fuera corriendo, pero lo que hizo fue empezar a jugar con mi pie. Me hizo mucha gracia, me senté en la tumbona para seguir jugando con ella y mi pie. Ella apoyó sus patitas delantera en mi pierna, y de repente empezó a hacer un movimiento muy extraño, como si quisiera...pero no podía ser, era una conejita, nada más regalármela le miré y no tenía huevecillos, ¿Por qué hacía eso? Volví a mirar en la oscuridad y no le vi nada. Pensé que la pobre conejita quería un macho.
Bueno, pues hoy llego, la acaricio, me la pongo en el regazo y de repente, cuando la levanto de las patitas delantera veo algo en lo que no me había fijado, algo alargado, y digo:"¡Dios, mi coneja tiene pilila!", pero ahí no acaba la cosa, miro mejor y veo que tenía dos de esas cosas alargadas. "¡Mi coneja tiene dos pililas!". Acto seguido me he ido a internet y he investigado un poco, y no, las cosas alargadas no son penes, son testículos (pero os prometo, no son redondos, no se parecen a los testículos de otro mamíferos... como son los de los perros y los gatos). En la página web de la Asociación Nacional de los amigos de los conejos (www.anacweb.com), sí, como lo oís, no soy la única loca que tiene un conejo como animal de compañía, explicaba que siendo gazapos, o sea crias, no se le distingue el sexo y es a partir del séptimo mes cuando es más fácil hacerlo, y que el pene es retactil, ahí explican donde está y cómo hacer para verlo, y efectivamente mi conejo tiene un pene. Así que desde este espacio hago una llamada pública a toda conejita en edad de merecer que quiera mantener un contacto carnal con un conejo guapo, de 8 meses, blanco y negro. Aviso, mi conejo sólo quiere sexo, que no nos vengan con responsabilidades, que todavía no tiene ni un año. Y bueno, estoy reconsiderando el nombre, creo que ahora en lugar de Pam (Pamela), le llamaré Pom (Pomelo).
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